martes, 21 de enero de 2014

Motivate a hacer lo que te guste

Emprender es sacrificio.


Es un desafío constante que nos pone a prueba. Que el barco salga a flote o se hunda depende de nosotros. Nadie vendrá a rescatarnos en caso de tormenta.

Por ello, como buen capitán, debemos ser fuertes y determinados en nuestro propósito si queremos llegar a destino: la isla del tesoro, en este caso, tener éxito con nuestro negocio.
No será fácil. Nada que merece la pena lo es. Pero si seguimos trabajando en ello podemos conseguirlo.


La motivación no te servirá para sacar adelante un proyecto, no es suficiente. Es la disciplina la que lo hará. Pero, con motivación, las cosas son más fáciles.

La motivación es como el aceite que echamos en el motor. Con este lubricamos sus piezas y permitimos que sigan funcionando. La disciplina, el trabajo que dedicamos, es la gasolina, aquello que de verdad permite que las cosas se muevan.


Cada paso que des, dalo con pie firme y pensando en como lo estas haciendo si crees que vas por buen camino o crees que deberías cambiar alguna cosa. Siempre te cruzaras en tu camino personas que te digan que lo que haces esta mal, pero si tu piensas y crees en ellos te saldrá mal y puede que te desmotivas y pierdas todo aquello que has logrado con esfuerzo, no escuches a esas palabras necias tú no dependes de ellos, así que párate y ve a realizar lo que tu quieres hacer, todo aquello que se construyen con dedicación, esfuerzo y amor sale bien.


“La cosa más valiosa que puedes hacer es cometer un error–nada puedes aprender de ser perfecto”.- Adam Osborne

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